Vale,
He recibido tu carta a través de un comentario del Blog y ya lo he publicado. Sé que aún sigues batallando con esto de los administradores. No pienses que es tan complicado como se ve. En la actualidad crean programas informativos cada vez más democráticos y que son más fáciles de usar.
Ha habido novedades en mi vida. El fin de semana me he ido a Barcelona, esa no es la novedad, la novedad es que no me he ido solo. Yo que acostumbro a ser tan huraño y que practico siempre esto de la no dependencia, me he dejado guiar por las viseras más que por la razón. Todo empezó de la siguiente manera:
El viernes por la noche he salido a tomar una copa cerca de casa. Al segundo trago se me acercó un tío que aparentemente podría ser el amor de mi vida; bronceado, ojos verde intenso y con una musculatura no excesiva pero si evidente. Me dijo que por trabajo estaba en Madrid y que se iba esta misma noche en el AVE.
-Me aburro cada vez que vengo, Madrid no me inspira. Dijo.
-Creo que no te lo ha enseñado la persona correcta. Conteste.
-Pues yo soy la persona correcta para enseñarte Barcelona.
Después de unos tragos le dije que si me llevaba con él. Y aunque dudó un poco asintió. Así que partimos a la estación de tren.
En el camino nos pusieron una película muy ñoña. Tres mujeres y un plan, creo que se llamaba. Sale Katy Holmes, ñoña como siempre. Mientras me cogía de la mano me hablaba de su vida en Barcelona, me contó de sus anécdotas de abogado. Uno de los casos fue el de un chico que habían despedido en el trabajo por su evidente tendencia sexual. El chico demandó a la empresa y ésta iba a ser multada. El fungió como defensor de la empresa que al final ganó y dejaron al pobre chico en la calle.
-Dinero es dinero, si no, no podría darme este tipo de vida. Me dijo el muy cabrón.
Me indigne tanto por su falta de ética que en pleno camino le dije que esto no iba a funcionar. No hablamos más hasta llegando a la ciudad.
Una vez ahí me dijo que lo sentía mucho y trato de darme un beso. Yo le dije que no siguiera y me marché. Pasé la noche caminando por la Barceloneta. Hubo momentos en que sentí miedo de caminar a esas horas, pero a la playa de noche que no hay que temerle, hay que admirarla. Una vez amaneciendo me dirigí a la estación y volví a Madrid.
Hay amiga, es que esto del amor nomás no se me da. Dime que piensas.
Tu siempre. Bruno.
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