Desaparecí… Lo habrás notado. Cansada de está ciudad, que tiene su encanto pero también su hartazgo, decidí salir un rato. Fue una decisión impulsiva, de esas que no tomo con frecuencia. Apenas si me dio tiempo para hablarle a mis pacientes y cancelar por 2 semanas, en realidad no sabía cuanto sería el mínimo tiempo, aunque si puse una fecha de máximo. No quería saber cuanto duraría eso, pero si te sientas a reflexionar un poco, te das cuenta que conforme vamos creciendo tienes más cosas que te sujetan, y que cada acción que realices o no, tiene eco en otras vidas.
Tomé el primer camión y decidí ir al pueblo con el nombre más desconocido para mí y tal vez también el que me llamó más la atención. Llegué y descubrí las maravillas que tenemos, suena choteado, pero es real. Hay tantos lugares impresionantes. No me alcanzan las palabras para decir lo que pude mirar y lo que pude sentir.
Después de algunos días en los que hubo mucha introspección, mucho sentir, mucho vivir, sin tanto pensar, llegue casi sin darme cuenta a un cuartito con una mesa y camiones afuera, que era la terminal, compré mi boleto y regresé a casa.
Ya estando aquí me sentí lista para regresar a mi cotidiano. Había recargado pila y tenía otra actitud, pero aún así había algo que no terminaba de entender, es real ya me cuentas lo que te susurra Joaquín Sabina al oído: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió” y sucede con más frecuencia de la que imaginamos…
Yo regresando y tu yendo, cuéntame Bruno, ¿cómo te va en Paris?, ¿ya encontraste algún departamento en el que te hayas sentido tú?, ¿en el que te desborde la inspiración? ¿Qué has creado?
Hasta pronto.
Besos en movimiento
VaLe
Tomé el primer camión y decidí ir al pueblo con el nombre más desconocido para mí y tal vez también el que me llamó más la atención. Llegué y descubrí las maravillas que tenemos, suena choteado, pero es real. Hay tantos lugares impresionantes. No me alcanzan las palabras para decir lo que pude mirar y lo que pude sentir.
Después de algunos días en los que hubo mucha introspección, mucho sentir, mucho vivir, sin tanto pensar, llegue casi sin darme cuenta a un cuartito con una mesa y camiones afuera, que era la terminal, compré mi boleto y regresé a casa.
Ya estando aquí me sentí lista para regresar a mi cotidiano. Había recargado pila y tenía otra actitud, pero aún así había algo que no terminaba de entender, es real ya me cuentas lo que te susurra Joaquín Sabina al oído: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió” y sucede con más frecuencia de la que imaginamos…
Yo regresando y tu yendo, cuéntame Bruno, ¿cómo te va en Paris?, ¿ya encontraste algún departamento en el que te hayas sentido tú?, ¿en el que te desborde la inspiración? ¿Qué has creado?
Hasta pronto.
Besos en movimiento
VaLe
No hay comentarios:
Publicar un comentario