¿Que como estoy? Jodido, desubicado, sin rumbo fijo. He dejado París atrás, es una ciudad impresionante, una especie de museo andante y un lugar que te hace suspirar. Sin embargo su gente; llena de tópicos, encasillados, con pensamientos que no son propios sino colectivos y con el idilio de creerse viviendo en la mejor ciudad del mundo. La ciudad está acabada, ya no hay nuevas propuestas ni nuevos sueños. ¡París ha muerto! Una de las ventajas de no tener hijos, familia o una relación estable es que puedes hacer lo que te de la gana. Si estás hastiado coges tus cosas y te largas lejos, a donde quieras y hasta donde te lo permitas. Cansado de París, compre un billete sin vuelta con destino a Lyon con un solo pensamiento: Si conocía algo o a alguien interesante en esta ciudad me quedaba aquí. Hasta ahora lo mejor que me ha pasado es Nadine y Kelia (en la fotografía). Ella es de Marsella aunque se vino a estudiar a Lyon, Kelia es de Lyon aunque sus padres son inmigrantes Senegaleses. Ella es lesbiana y está inmersa en una relación enfermiza, el no es gay y Nadine es la mujer que nunca podrá tener.
Los conocí tomando el aperitivo de media tarde, ella una cerveza y el un diablo (limonada con sirope de menta). Me acerque para preguntarles por una dirección, me empezaron a interrogar sobre mis orígenes y ya no me soltaron hasta la 1 de la madrugada donde terminamos en el piso de Nadie con la cabeza llena de porros. Ya te contaré más de ellos.
Mientras cuéntame como es Cinthya, a que se dedica, de que hablan, a que huele. Dime todo de ella que estoy ávido de historias.
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