La respuesta a lo segundo es que si, creo que tenemos un precio dependiendo de las circunstancias, y enlazando lo primero a lo segundo, es que creo que cuando nos lleguen al precio, nos tenemos que dejar sorprender (te escribo esto mientras me parto de risa). Es que cada vez creo más lo que me aconsejas, debemos bajar la resistencia ante todo lo que pasa a nuestro alrededor y tomarlo como un juego del que somos parte y no solo somos espectadores. A mí por ejemplo me gusta desempeñar los diferentes papeles que juego en la vida; el de un trabajador serio, el de un buen hijo y el de un hijo de la gran puta por la noche, creeme es divertido. Así mismo, creo que este mecanismo hace que con el tiempo cambie nuestra escala de valores, nuestra ideología y nuestra forma de vivir. No se trata de un proceso de alineación al sistema, más bien creo que se trata de un proceso de crecimiento en donde nos damos cuenta que no todo es negro ni gris y que lo que antes nos gustaba ahora no y viceversa.
Por ejemplo, me veo diez atrás en donde veía mi homosexualidad como un drama de vida con un desenlace en tragedia e infelicidad. Y a lo largo del camino he aprendido que no era tan duro como se veía, que tiene sus parte de sufrimiento pero también de felicidad. Que tus padres a pesar de todo siempre serán tus padres y que aquellos que no te aceptan son justo los que, desde hace tiempo, tenías eliminar de tu lista de conocidos. El pasado lo superé, el presente lo disfruto y el futuro aún me crea incertidumbre. ¿Me casaré? En España el matrimonio es legal y creo que me gustaría hacerlo e invitar a mis padres y amigos. ¿Tendré hijos? ¿Me quedaré sólo? ¿Tendré una vejez feliz? No sé, es mejor no pensarse mucho las cosas tomarse la vida con más calma y sobretodo dejarse sorprender.
Muchos besos bollera. Tu siempre Bruno.
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